Desbastada
por la guerra, hecha añicos por los sueños de conquistar el mundo, Samara
(Rusia) apenas sigue de pie. Mi nombre es Petrov Kolsniv, soy comandante en
jefe de las fuerzas secretas rusas. Soy uno de los últimos que queda en pie, a
diferencia de mis compañeros, tuve la sabiduría de esquivar las tropas
enemigas, y asi escapar sin ser detectado. En orillas del rio Volga, a los pies
de los montes Zhiguli, encontré refugio para poder desarrollar la búsqueda de
mi objetivo, un S.T.A.L.K.E.R de la segunda guerra mundial criogenizado. Habían
llegado rumores de que se encontraba en la ciudad de Kirov, a unos 753km de
donde me hallaba. Sabía que no contaba con demasiado tiempo, pues el eje
occidental estaba tras mis huellas y de encontrarme seria el fin de mi
búsqueda, y con ello el fin de la humanidad. Por lo pronto decidí descansar
para reponer fuerzas. Solo contaba con mis piernas y mi fuerza de voluntad
hasta el momento para llegar a mi destino, sabia que me encontraba a mas de 170
horas de camino, sin contar las fuerzas implacables de la naturaleza y las
montañas que debía cruzar.
Sin más
tiempo que perder, emprendí mi viaje hacia Kirov.
Basándome en
mi conocimiento, sabia que ir por el llano era peligroso, allí es donde habitan
los osos pardos, de manera que tuve que escalar e ir por una basta arboleda.
Para mi suerte, encontré un sendero que parecía atraversar la montaña.
El único
inconveniente era que el barro del sendero estaba fresco y marcado con pisadas
humanas, lo cual me indicaba que no estaba solo. Ahora la incognita era ¿Quién
estará del otro lado?. Por el momento lo importante era salir de este lugar,
puesto que se acercaba la noche y no tenia ningún medio para guiarme, no poseía
linterna ni farol, lo único que me defendia era mi cuchillo y ser precavido.
Al llegar la
noche, logre sentir una especie de olor a madera quemada. Lo único que pensé
fue:
-
Me
estoy acercando a los dueños del sendero.
Me logre subir a un árbol no muy alto y logre
divisar algo que me dejo atonito. Nunca pensé que todavía podrían llegar a
existir, pero claramente eran ellos, los ultimos soldados de U.R.S.S habían
creado un campamento secreto y quien sabe obligatorio, de manera que debía
investigar que pasaba. Se ve que el lugar donde yo estaba, había sido usado
para refugio o una guerra anterior, ya que, me tope con escondrijos, especies
de refugios abandonados. Decidí que lo mejor era descansar y esperar al dia
siguiente.
Llegada la
madrugada, me adentre un poco mas y logre ver dos torres de vigilancia y dos
soldados que hacían su ronda de vigilia, custodiando un gran muro que rodeaba
toda una gran estructura de acero, muy moderna. De civil no iba a poder ingresar,
demasiada seguridad, por lo pronto, debía idear un plan para infiltrarme.
Espere a que
los dos guardias se separaran para poder avanzar sobre sobre uno de ellos y
poder robarle su uniforme y así poder ingresar.
Una ves que
robe el uniforme, me acerque a las puertas del muro y active las alarmas. De
esta manera, logre pasar desapercibido entre todo el tumulto de soldados.
Ya adentro del recinto, trate de ser uno mas. Para mi
suerte, no había levantado ninguna especie de sospecha, lo cual, me sirvió para
empezar a investigar sobre ellos y porque seguían aquí.
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